domingo, 13 de mayo de 2012

LAS HURDES

La Esfera – Alfonso XIII en las Hurdes

La Esfera se hace eco del histórico viaje que hizo a caballo Alfonso XIII a las Hurdes en la provincia de Cáceres, lindando con Portugal . En la España de los años 20 las Hurdes, junto con los Monegros, eran los más míseros rincones de aquella mísera España.

Hoy las Hurdes son como cualquier otro rincón de España, hay carreteras asfaltadas, pueblos con casas de dos pisos, levantados a espaldas de la ruinosa “arquitectura negra” de pizarra; gente habitada por ciudadanos normales. En el pasado, solo hace 90 años, algunas hurdanas se dedicaban, a cambio de un mísero sueldo, a alimentar niños expósitos o huérfanos llevados desde los hospicios de Coria, Plasencia y Ciudad Rodrigo. Esto niños si llegaban a sobrevivir eran los únicos que añadían de adultos una gotas de sangre nueva entre los mínimos villorios, obligados por el aislamiento a la consanguinidad.


Si a ello unimos analfabetismo, pobreza, paludismo, tuberculosis, alcoholismo, tifus, tiña, viruela, tracoma, sífilis, bocio y cretinismo, empezaremos a tener una cierta imagen de lo que se encontró Alfonso XIII, el doctor Marañón y los periodistas que iban en el séquito real, los días del 20 al 24 junio de 1922.

Alfonso XIII salió de Madrid en coche el día 20 de junio dirección a Béjar y Granadilla. En esta última población hurdana cambió el vehículo por el caballo y partió dirección a Casar de Palomero, y recorrió en los días sucesivos el resto de los municipios y las alquerías. Las crónicas de la época cuentan que el rey, por entonces de 36 años aguanto bien las largas y duras rutas a lomos de su caballo.

Se decidio que acompañaran al Rey solo dos periodistas, un articulista y un fotógrafouo, entre todos los solicitantes se hizo un pequeño sorteo y los agraciados fueron García Mora del Heraldo de Madrid y el fotógrafo  Campúa (hijo), cuyas fotografías estremecieron al país a medida que a través de la prensa vieron la miseria que albergaba aquella parte de España, lo que motivió que a partir de entonces, todos los gobiernos sin excepción habidos en España, fueran de izquierdas o de derecha, hayan hecho un esfuerzo por sacar las Hurdes de su subdesarrollo.

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Sin embargo hasta poco antes las recónditas y aisladas Hurdes y sobre todo las Batuecas dieron lugar a pensar que aquello era un paraíso. En el siglo XVII, un obispo francés llegó a emplazar en las Batuecas el paraíso terrenal y Marfino, un personaje batueco de una obra de Lope de Vega, describe los jurdanos así:

Nosotros habitamos este valle
cerrado destos montes espesísimos,
cuyas sierras empinan sus cabezas
a topetar con las estrellas mismas,
sin que jamás ninguno haya sabido
quién fue el primero que nos dio principio.
En esta lengua habramos, estas chozas
nos cubren, estos árboles sustentan,
y la caza que matan nuestros arcos
.
Todavía a mediados del siglo XIX, George Borrow un viajero romántico  ingles que vino a España a propagar la Biblia, oye hablar de “una pequeña nación o tribu de gente desconocida que hablaba una lengua desconocida, que vivía allí desde la creación del mundo, sin cruzarse con las demás criaturas y sin saber que existían otros seres además de ellos mismos”

Se pensó que los jurdanos eran una raza singular descendiente, según las leyendas, de las antiguas guarniciones romanas; unos espantajos que caminaban desnudos o en harapos, ocultándose en la espesura de las Batuecas, también se dijo que eran refugiados políticos o religiosos, moriscos o judíos. Hay quien apunta que algunos habitantes de la región de aspecto anglosajón, descienden de los soldados del ejército de Wellington, que marcharon por tierras salmantinas en su encuentro decisivo con Napoleón en la batalla de Arapiles.

 

Sin embargo ya en el siglo XX la realidad se impone pero tiene que ser un francés Maurice Legendre  quien descubra las Hurdes En 1912, guiado por el “tío Ignacio”, visita la comarca de las Hurdes. Desde entonces, Legendre realizará una campaña para llamar la atención sobre el problema hurdano. En 1914 acompaña a su amigo Miguel de Unamuno a un viaje por la comarca y, en abril de 1922, organizo una Comisión Sanitaria, presidida por su también amigo el Doctor Gregorio Marañón. Esta comisión fue la que preparó la visita de Alfonso XIII a la región de las Hurdes

Gregorio Marañón que acompaño e hizo de guía al Rey en este histórico viaje y como médico atendió a los enfermos que encontraron. Dice de ellos “eran españoles como los demás, de la misma raza, con las mismas costumbres, la misma religión y la misma lengua; pero más hambrientos que los de las más pobres aldeas castellanas y, además, enfermos en su casi totalidad. Las Hurdes eran por entonces un inmenso repliegue montañoso habitado por gentes que parecían escapadas a medio curar de un hospital.”

En 1922 los vistantes tuvieron que atravesar la region a lomos de caballería pues los senderos no permitían otra cosa, y tardaron cuatro dias en atravesar la zona. Partieron de la villa de Casar de Palomero, donde aún se conserva en la casa de Acacio Terrón, la habitación donde durmió Alfonso XIII tal y como la dejó y recorrieron una larga lista de villorrios.las pedanías de Azabal y Pedro Muñoz, Pinofranqueado, Caminomorisco, donde hay hoy en su Casa de la Cultura, un ejemplo de la vivienda tradicional hurdana., Cambroncino ,Vegas de Coria. Rubiaco, que tiene muy cerca dos aldeas semiabandonadas, la Horcajada y la Batuequilla, donde se puede apreciar aún con todo su encanto la belleza de la arquitectura tradicional hurdana en su estado puro:


En Nuñomoral, pernoctó Alfonso XIII, el Casco, Cerezal, Martilandrán y Fragosa, pueblos enriscados donde se notan los esfuerzos de los hurdanos por adaptarse a este medio hostil. Casares de Las Hurdes, Ultima noche de Alfonso XIII, En los vallesde Ladrillar y de Casares, Riomalo de Arriba, Ladrillar, Las Mestas, visitada también por Unamuno en 1914, que tiene un enebro milenario símbolo del pueblo,

Aún en 1944 Maurice Legendre exclama: « Sólo Dios sabe cuántos sufrimientos físicos y morales ha infligido la tierra despiadada de las Jurdes a quienes, por la culpa o la desgracia de sus antepasados, se han visto confinados en esa prisión natural, donde la evasión era mucho más difícil que en las prisiones con grillos y cadenas.”

Afortunadamente todo esto es historia. Con no poca razon declaraba con rabia Rodríguez Ibarra, a: “Aún son muchos los visitantes que vienen a Las Hurdes con espíritu ‘safariano’, máquina de fotografiar en ristre para captar las imágenes que ya inmortalizó Buñuel hace años y que, hoy, son imposibles de reproducir por mucho que algunos intenten manipular el gran angular para no irse de vacío. Incluso algunos ‘ecologistas arqueologistas’ manifiestan su desagrado por el ‘intolerable’ avance del progreso que les ha estropeado la fotografía y la magnífica lección práctica que tenían preparada para su ‘rebelde’ descendencia. ¿Qué habéis hecho con los caminos que aquí había? ¿A quién se le ha ocurrido asfaltar estas carreteras? ¿Y las alquerías? ¿Dónde están las alquerías? ¡Qué pena de Hurdes! ¡Los políticos se las han cargado! Pues sí, nos las hemos cargado; la gente ya no tiene bocio; las carreteras que acceden a Las Hurdes tienen nueve metros de ancho; el agua corriente llega a todas las casas; los pueblos tienen luz eléctrica…

Las Hurdes han cambiado, se han liberado del peso de sus historias. Ya nadie habla de haberle tocado en herencia una única rama del olivo familiar, plantado en un diminuto bancal en la ladera del monte, para extraer unas pocas aceitunas y nadie se echa las manos al vientre en un gesto de dolor el “mal de las Hurdes”, algo que Marañón, diagnostico simplemente de “hambre aguda”. Lo que en 1922 se comenzó apbriendo la primera carretera sin asfaltar, que permitiria por primera vez la comunicación motorizada por la zona, hoy se ha completado dando todos los servicios que pueda tener cualquier zona rural de España, desde centros de salud, a bibliotecas, tiendas de alimentación, bares y restaurantes y sobre todo un trabajo digno y aceptablemente pagado.

En el año 1998 los reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía, repitieron la misma ruta durante los días 14 y 15 se abril, en recuerdo del viaje de abuelo.

Una anécdota personal ayudará a entender el cambio habido en las Hurdes desde los años 20. Alla por los años 70 mi cuñado y otros amigos quisieron repetir este épico viaje de Alfonso XIII, querían hacerlo al estilo de la época, pero no siendo reyes no tenían caballos, por lo que decidieron hacerlo a píé y con tiendas de montaña. No hay que decir que pasados varios días, en verano andando por montañas, bajo una pesada mochila que transportaba lo necesario para acampar, tenían mas aspecto de sucios vagabundos que alegres excursionistas. De esa guisa entraron en un pueblo que hace raya pon Portugal, donde una pobre mujer se apiadó de ellos, tomándolos por un par de contrabandistas que pasaban a pié café de las colonias portuguesas a España. En 50 años,los jurdanos habían pasado de ser los más pobres de la tierra a estar en condición de poder socorrer a sus vecinos del otro lado de la frontera.

Por último,quien quiera saber como eran las Hurdes, antes de hacer hoy lo que no es más que una ruta turística como otras, debe ver el documental que Luis Buñuel rodó con el título de “Tierra sin Pan” en el año 1932, ya en la Segunda República y 10 años después de la vista histórica de Alfonso XIII, Está en francés, con subtítulos en españól y se encuentra en Youtube dividido en tres trozos debido a su longitud total (un cuarto de hora),  Primera parte, Segunda parte, y Tercera parte  

Fuentes

La propia noticia en La Esfera,

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