domingo, 13 de mayo de 2012

LAS HURDES

La Esfera – Alfonso XIII en las Hurdes

La Esfera se hace eco del histórico viaje que hizo a caballo Alfonso XIII a las Hurdes en la provincia de Cáceres, lindando con Portugal . En la España de los años 20 las Hurdes, junto con los Monegros, eran los más míseros rincones de aquella mísera España.

Hoy las Hurdes son como cualquier otro rincón de España, hay carreteras asfaltadas, pueblos con casas de dos pisos, levantados a espaldas de la ruinosa “arquitectura negra” de pizarra; gente habitada por ciudadanos normales. En el pasado, solo hace 90 años, algunas hurdanas se dedicaban, a cambio de un mísero sueldo, a alimentar niños expósitos o huérfanos llevados desde los hospicios de Coria, Plasencia y Ciudad Rodrigo. Esto niños si llegaban a sobrevivir eran los únicos que añadían de adultos una gotas de sangre nueva entre los mínimos villorios, obligados por el aislamiento a la consanguinidad.


Si a ello unimos analfabetismo, pobreza, paludismo, tuberculosis, alcoholismo, tifus, tiña, viruela, tracoma, sífilis, bocio y cretinismo, empezaremos a tener una cierta imagen de lo que se encontró Alfonso XIII, el doctor Marañón y los periodistas que iban en el séquito real, los días del 20 al 24 junio de 1922.

Alfonso XIII salió de Madrid en coche el día 20 de junio dirección a Béjar y Granadilla. En esta última población hurdana cambió el vehículo por el caballo y partió dirección a Casar de Palomero, y recorrió en los días sucesivos el resto de los municipios y las alquerías. Las crónicas de la época cuentan que el rey, por entonces de 36 años aguanto bien las largas y duras rutas a lomos de su caballo.

Se decidio que acompañaran al Rey solo dos periodistas, un articulista y un fotógrafouo, entre todos los solicitantes se hizo un pequeño sorteo y los agraciados fueron García Mora del Heraldo de Madrid y el fotógrafo  Campúa (hijo), cuyas fotografías estremecieron al país a medida que a través de la prensa vieron la miseria que albergaba aquella parte de España, lo que motivió que a partir de entonces, todos los gobiernos sin excepción habidos en España, fueran de izquierdas o de derecha, hayan hecho un esfuerzo por sacar las Hurdes de su subdesarrollo.

Continua



Sin embargo hasta poco antes las recónditas y aisladas Hurdes y sobre todo las Batuecas dieron lugar a pensar que aquello era un paraíso. En el siglo XVII, un obispo francés llegó a emplazar en las Batuecas el paraíso terrenal y Marfino, un personaje batueco de una obra de Lope de Vega, describe los jurdanos así:

Nosotros habitamos este valle
cerrado destos montes espesísimos,
cuyas sierras empinan sus cabezas
a topetar con las estrellas mismas,
sin que jamás ninguno haya sabido
quién fue el primero que nos dio principio.
En esta lengua habramos, estas chozas
nos cubren, estos árboles sustentan,
y la caza que matan nuestros arcos
.
Todavía a mediados del siglo XIX, George Borrow un viajero romántico  ingles que vino a España a propagar la Biblia, oye hablar de “una pequeña nación o tribu de gente desconocida que hablaba una lengua desconocida, que vivía allí desde la creación del mundo, sin cruzarse con las demás criaturas y sin saber que existían otros seres además de ellos mismos”

Se pensó que los jurdanos eran una raza singular descendiente, según las leyendas, de las antiguas guarniciones romanas; unos espantajos que caminaban desnudos o en harapos, ocultándose en la espesura de las Batuecas, también se dijo que eran refugiados políticos o religiosos, moriscos o judíos. Hay quien apunta que algunos habitantes de la región de aspecto anglosajón, descienden de los soldados del ejército de Wellington, que marcharon por tierras salmantinas en su encuentro decisivo con Napoleón en la batalla de Arapiles.

 

Sin embargo ya en el siglo XX la realidad se impone pero tiene que ser un francés Maurice Legendre  quien descubra las Hurdes En 1912, guiado por el “tío Ignacio”, visita la comarca de las Hurdes. Desde entonces, Legendre realizará una campaña para llamar la atención sobre el problema hurdano. En 1914 acompaña a su amigo Miguel de Unamuno a un viaje por la comarca y, en abril de 1922, organizo una Comisión Sanitaria, presidida por su también amigo el Doctor Gregorio Marañón. Esta comisión fue la que preparó la visita de Alfonso XIII a la región de las Hurdes

Gregorio Marañón que acompaño e hizo de guía al Rey en este histórico viaje y como médico atendió a los enfermos que encontraron. Dice de ellos “eran españoles como los demás, de la misma raza, con las mismas costumbres, la misma religión y la misma lengua; pero más hambrientos que los de las más pobres aldeas castellanas y, además, enfermos en su casi totalidad. Las Hurdes eran por entonces un inmenso repliegue montañoso habitado por gentes que parecían escapadas a medio curar de un hospital.”

En 1922 los vistantes tuvieron que atravesar la region a lomos de caballería pues los senderos no permitían otra cosa, y tardaron cuatro dias en atravesar la zona. Partieron de la villa de Casar de Palomero, donde aún se conserva en la casa de Acacio Terrón, la habitación donde durmió Alfonso XIII tal y como la dejó y recorrieron una larga lista de villorrios.las pedanías de Azabal y Pedro Muñoz, Pinofranqueado, Caminomorisco, donde hay hoy en su Casa de la Cultura, un ejemplo de la vivienda tradicional hurdana., Cambroncino ,Vegas de Coria. Rubiaco, que tiene muy cerca dos aldeas semiabandonadas, la Horcajada y la Batuequilla, donde se puede apreciar aún con todo su encanto la belleza de la arquitectura tradicional hurdana en su estado puro:


En Nuñomoral, pernoctó Alfonso XIII, el Casco, Cerezal, Martilandrán y Fragosa, pueblos enriscados donde se notan los esfuerzos de los hurdanos por adaptarse a este medio hostil. Casares de Las Hurdes, Ultima noche de Alfonso XIII, En los vallesde Ladrillar y de Casares, Riomalo de Arriba, Ladrillar, Las Mestas, visitada también por Unamuno en 1914, que tiene un enebro milenario símbolo del pueblo,

Aún en 1944 Maurice Legendre exclama: « Sólo Dios sabe cuántos sufrimientos físicos y morales ha infligido la tierra despiadada de las Jurdes a quienes, por la culpa o la desgracia de sus antepasados, se han visto confinados en esa prisión natural, donde la evasión era mucho más difícil que en las prisiones con grillos y cadenas.”

Afortunadamente todo esto es historia. Con no poca razon declaraba con rabia Rodríguez Ibarra, a: “Aún son muchos los visitantes que vienen a Las Hurdes con espíritu ‘safariano’, máquina de fotografiar en ristre para captar las imágenes que ya inmortalizó Buñuel hace años y que, hoy, son imposibles de reproducir por mucho que algunos intenten manipular el gran angular para no irse de vacío. Incluso algunos ‘ecologistas arqueologistas’ manifiestan su desagrado por el ‘intolerable’ avance del progreso que les ha estropeado la fotografía y la magnífica lección práctica que tenían preparada para su ‘rebelde’ descendencia. ¿Qué habéis hecho con los caminos que aquí había? ¿A quién se le ha ocurrido asfaltar estas carreteras? ¿Y las alquerías? ¿Dónde están las alquerías? ¡Qué pena de Hurdes! ¡Los políticos se las han cargado! Pues sí, nos las hemos cargado; la gente ya no tiene bocio; las carreteras que acceden a Las Hurdes tienen nueve metros de ancho; el agua corriente llega a todas las casas; los pueblos tienen luz eléctrica…

Las Hurdes han cambiado, se han liberado del peso de sus historias. Ya nadie habla de haberle tocado en herencia una única rama del olivo familiar, plantado en un diminuto bancal en la ladera del monte, para extraer unas pocas aceitunas y nadie se echa las manos al vientre en un gesto de dolor el “mal de las Hurdes”, algo que Marañón, diagnostico simplemente de “hambre aguda”. Lo que en 1922 se comenzó apbriendo la primera carretera sin asfaltar, que permitiria por primera vez la comunicación motorizada por la zona, hoy se ha completado dando todos los servicios que pueda tener cualquier zona rural de España, desde centros de salud, a bibliotecas, tiendas de alimentación, bares y restaurantes y sobre todo un trabajo digno y aceptablemente pagado.

En el año 1998 los reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía, repitieron la misma ruta durante los días 14 y 15 se abril, en recuerdo del viaje de abuelo.

Una anécdota personal ayudará a entender el cambio habido en las Hurdes desde los años 20. Alla por los años 70 mi cuñado y otros amigos quisieron repetir este épico viaje de Alfonso XIII, querían hacerlo al estilo de la época, pero no siendo reyes no tenían caballos, por lo que decidieron hacerlo a píé y con tiendas de montaña. No hay que decir que pasados varios días, en verano andando por montañas, bajo una pesada mochila que transportaba lo necesario para acampar, tenían mas aspecto de sucios vagabundos que alegres excursionistas. De esa guisa entraron en un pueblo que hace raya pon Portugal, donde una pobre mujer se apiadó de ellos, tomándolos por un par de contrabandistas que pasaban a pié café de las colonias portuguesas a España. En 50 años,los jurdanos habían pasado de ser los más pobres de la tierra a estar en condición de poder socorrer a sus vecinos del otro lado de la frontera.

Por último,quien quiera saber como eran las Hurdes, antes de hacer hoy lo que no es más que una ruta turística como otras, debe ver el documental que Luis Buñuel rodó con el título de “Tierra sin Pan” en el año 1932, ya en la Segunda República y 10 años después de la vista histórica de Alfonso XIII, Está en francés, con subtítulos en españól y se encuentra en Youtube dividido en tres trozos debido a su longitud total (un cuarto de hora),  Primera parte, Segunda parte, y Tercera parte  

Fuentes

La propia noticia en La Esfera,

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miércoles, 9 de mayo de 2012


Carta de un investigador a Rodrigo Rato (con oferta de trabajo incluida)

Querido Rodrigo,
Eres mi ídolo. No sé cómo lo has hecho, pero el gobierno está considerando inyectar 7.000 millones en el banco que presidías. No es la primera vez que lo consigues: en 2010, el Estado os prestó 4.500 millones y después os avaló por 27.500 millones más.
Como investigador, te admiro muchísimo: me encantaría tener tu talento para convencer a los gobiernos de que suelten el parné. Sólo esos 7.000 millones es más dinero que toda la financiación para I+D en los Presupuestos Generales del Estado (6.400 millones).
El desastre de Bankia me ha proporcionado una amarga satisfacción, pues confirma una de mis hipótesis científicas: la estructura política de nuestro país está podrida hasta las entrañas. En los consejos de administración de Bankia y sus corporaciones, estábais todos: Mercedes de la Merced y Manuel Lamela (PP), Arturo Fernández (vicepresidente de la CEOE), Maria Enedina Álvarez (ex-diputada PSOE), José Antonio Morán Santín (IU), José Ricardo Martínez (secretario general de UGT Madrid), etc.
¡Viva la meritocracia, coño!
No me puedo explicar el fracaso de Bankia: estaba en manos del más selecto grupo de mentes privilegiadas. No se habían visto tantos premios Nobel juntos desde la Conferencia Solvay de 1927.
Por bromitas como la de tu banco, este año no vamos a pagar los premios a los ganadores de la Olimpiada de Física. Empollones, frikis, cuatro-ojos, pajilleros compulsivos: ¡os lo tenéis bien merecido! ¿Qué hacéis estudiando física con 17 años? ¡Dedicarse ar furbol!
En el fondo, mi sarcasmo nace de la envidia. Tú ganaste el año pasado 2,3 millones de euros. Mi salario es 110 veces menor. Pero debo reconocer que la diferencia está justificada: yo sólo estudio las ecuaciones que describen los agujeros negros, mientras tú creas agujeros negros que ya quisiera la Galaxia de Andrómeda.
Rodrigo, te escribo porque quiero hacerte una oferta. Ahora que tienes más tiempo libre, me gustaría que te unieses al grupo de científicos que luchamos para que la ciencia española no desaparezca. Tu talento nos vendría fenomenal. Con uno de tus golpes maestros, nos compramos el CERN, el telescopio Hubble y la NASA entera. Lo digo en serio: el presupuesto de la NASA para 2012 es de 18.000 millones de dólares. ¡Está a tu alcance!
Por cierto, Rodri, nos vemos este sábado en Sol. Hazme una perdida cuando llegues, ¿vale?
Un abrazo, crack.
Dr. Alberto Sicilia.
P.D.- Mi oferta a Rato va en serio. ¡Hagámos un poquito de ruido, a ver si nos responde!
P.D.2.- Una pregunta esencial para comprender el mundo que nos rodea: ¿Para qué sirven los bancos?

sábado, 5 de mayo de 2012


Vaqueiros De Alzada: Los Últimos Hombres Libres

por Francisco Contreras Gil




�Vaqueiros de Alzada llaman aquí a los moradores de ciertos pueblos fundados sobre las montañas bajas y marítimas de este Principado, en los consejos que están a su ocaso, cerca del confín de Galicia. Llámanse Vaqueiros porque viven comúnmente de la cría de ganado vacuno; y de Alzada, porque su asiento no es fijo, sinó que alzan su morada y residencia, y emigran anualmente con sus familias y ganados a las montañas altas�. CARTA NONA [Jovellanos, s. XVIII].


portada VAQUEIROS DE ALZADA: LOS ÚLTIMOS HOMBRES LIBRES
Sin lugar a dudas, fue una forma de pensar y vivir que solamente pudo darse en unas circunstancias y en un medio determinado, como ya afirmó el historiador Ángel Ardura. Los concejos de Cudillero, Luarca, Valdés, Allande, Salas y Tineo, fueron -con las correspondientes pedanías- cobijo de un pueblo etiquetado como maldito: los Vaqueiros de Alzada. Sus costumbres, tradiciones y arcaicas creencias han sido motivo de todo tipo de estudios desde el siglo XVIII.

Ilustrados, antropólogos y cronistas quedaron atrapados por la magia de estas nobles y cordiales gentes oriundas de las montañas asturianas. Un territorio inhóspito por el cual, hasta finales del siglo XIX, no era posible el paso de carros de ruedas. Todos los ilustres viajeros románticos que cruzaron estos lares describían los problemas y dificultades con los que se toparon. Mostraron las duras condiciones naturales que se hallaron. Escarpadas subidas, espesos bosques y todo tipo de fieras y bestias, como los osos, jabalíes y lobos, que se hallaban en los montes bajos, convertían estas tierras en un destino peligroso por el que transitar.

El mismo Melchor de Jovellanos detallaba en sus crónicas a Valgrande, en el denominado balcón de Asturias, �qué mas que valle parece una sima. Nadie pasa por primera vez este camino sin la mayor angustia. Las altas crestas de la montaña se levantan a derecha, el enorme despeñadero poblado de fuertes hayas y antiquísimos robles se precipita por la izquierda y el río, que corriendo por lo más hondo, ora aparece negro y rapidísimo, ora se esconde en la espesura, sorprende sin arbitro y llenan de horror y susto a cuantos no estamos familiarizados�.

Asturias es y continua siendo, una tierra que despertaba todo tipo de emociones y sensaciones. Su fama llegó a ser internacional gracias a los relatos del peculiar George Borrow.

�En aquella parte de Asturias -rubricó Borrow- alcanzan las montañas considerable altura. Son casi todas de oscuro granito, cubierto aquí y allá por una ligera capa de tierra. Se acercan mucho al mar, hacia el cual declinan en vertientes muy quebradas, donde se abren profundas y escarpadas gargantas. Por cada uno corre un arroyo, tributo de las montañas al piélago saldado. El camino va por esos derrumbaderos. A siete de ellos los llaman en el país las siete bellotas. El más terrible es del centro, del cual desciende un torrente impetuoso�.


UN PUEBLO REPUDIADO

La sociedad astur, desde el siglo XV y hasta finales del XIX, mantuvo una rígida estructura social. Nobles, hidalgos, pecheros y extranjeros intentaban convivir manteniendo de forma disciplinada las diferencias entre los clanes sociales. Es dentro del subgrupo de los pecheros, conformado por Xaldos, Marinuetos y Vaqueiros, donde se encontraba una etnia que por su forma de vida y costumbres llegó a ser marginada y repudiada social y religiosamente.

Hay constancia documental ya desde el siglo XVIII. En un viejo manuscrito rubricado por el Padre Acosta y titulado DE PROCURANDA INDORUM SALUTE aparece la primera referencias sobre estos hombres de espíritu libre.

�Viven faltos de doctrina, en continua peregrinación por las montañas donde veranean con sus ganados, a las marinas, donde habitan en invierno, cuidando más de dar el pasto terreno a sus ganados que recibir el espiritual de sus almas sin oír sermón ni doctrina de párrocos�.

Eran gentes que vivían prácticamente en lugares inaccesibles. Aislados de los grandes núcleos de las poblaciones durante muchos meses del año debido a la trashumancia ganadera que practicaban. Su particular forma de vida les fue marginando, alejando de lo social y políticamente correcto. El espíritu nómada -que convertía sus vidas en un peregrinar por todo el principado- hizo que naciesen tradiciones, ritos y credos muy particulares.

Muchos de estos habitantes de las alturas padecían enfermedades derivadas de los trastornos alimenticios.

�Tenían una muy repetitiva dieta, con importantes carencias vitamínicas y proteínicas, causa, por tanto, de multitud de enfermedades carenciales como el mal de la rosa o pelagra, la tisis, el bocio o papu, la escrófula, que con dramática frecuencia se unían implacablemente a las específicas de la escasa higiene de la época�, escribió Juan Luís Rodríguez.

Sus orígenes no dejen de ser parte importante dentro de las leyendas asturianas. Se tiene constancia de su existencia desde finales del siglo IX y principios del X. Existen decenas de teorías, muchas de ellas fantásticas e insostenibles históricamente, pero no se sabe a ciencia cierta cual era su origen. Para la mayoría de los historiadores que han profundizado en el tema las teorías más sólidas nos remiten a hipótesis autóctonas: tanto Jovellanos como Villa Pastur apuntaban en sus crónicas y manuscritos que los vaqueiros eran asturianos, que dedicados desde tiempos inmemoriales a las tareas ganaderas fueron alimentando hábitos y usanzas que los diferenciaba -por su carácter trashumante- del resto de la población, contribuyendo a fortalecer una etnia social diferente al resto de los pueblos sedentarios. De la misma opinión resulta Caro Baroja, quién además añade que vaqueiros, maragatos y pasiegos son el mismo grupo social humano que se fueron diversificando en función de las tierras donde se asentaban. Pero, ¿cuál fue el motivo y cuándo surgió la animadversión y el estigma de marginados?

Nobles y campesinos no veían con buenos ojos la forma de vida de este clan nómada ganadero. El hecho de no tener residencia fija hacia que escaparan al pago de tributos e impuestos, que eludieran su reclutamiento para quintas y milicias, casi todos ellos no estaban empadronados, viviendo de este modo al margen de la ley, lo que conllevó una situación de tensa calma que finalmente estalló con una represión sin precedentes. Las autoridades políticas intentaron tomar medidas al respecto dictaminando que vistieran de otras formas para ser diferenciados del resto de la sociedad, se les impedía mezclarse con el pueblo durante las ferias y fiestas, incluso bebían y comida en recipientes distintos -como cuernas de toro- del resto de los aldeanos. Los responsables religiosos impusieron normas que terminaron de marcar el repudio a los Vaqueiros de Alzada. En diferentes parroquias aún hoy podemos observar la marginación en los cementerios. Incluso en los templos se les asignaba diferentes puntos. En el concejo de Cudillero, concretamente en la parroquia de San Martín de Luiña, aún quedan rastros de su maldición en una baldosa de cemento, aunque muchas de ellas fueron realizadas en vigas de madera, las normas de conducta que debían mantener: �No pasen de aquí a oír misa los vaqueiros�.


SUPERSTICIÓN Y FE EN LAS MONTAÑAS

Estos nómadas por excelencia, hombres y mujeres que subían durante el verano a las brañas ubicadas en las cimas más altas en busca del mejor pasto para sus reses y en invierno, en los pastos más cercanos a las costas, fueron creando un mágico y fantástico mundo paralelo en el que buscaban respuestas en lo sobrenatural ante la falta de explicaciones. Sus creencias y supersticiones aún parecen cobrar vida cuando el viajero recorre los bellos valles y agrestes montes y cimas donde surgió otra realidad.

La Iglesia Católica intentó acabar con aquel culto al espíritu de la naturaleza. Quizás los últimos cultos a la diosa madre-naturaleza. El paganismo se conjugaba con el cristianismo en un batiburrillo en pos del beneficio medico y espiritual. Don José de la Grana García, coadjunto de la parroquia de Malleza, en Salas, dejó escrito como ante las tormentas recurrían a inciertos rituales.

�Durante las tempestades de truenos y relámpagos, -relató Grana en su obra MEMORIAS DE UN CURA en 1939- echan al vuelo las campanas de la Capilla de Santa Bárbara, y no se recuerda que las chispas eléctricas hayan hecho el menor daño en aquellas elevadas brañas�, afirma el reverendo ante las inusuales situaciones que pudo vivir en aquellos montes de magia y misterio.

Un micro cosmos regido de forma silenciosa y sombría por todo tipo de seres sobrenaturales y las bruxas. Mujeres mezquinas que con sus conjuros y ritos guiados por lo maligno eran capaces de hacer todo tipo de ungüentos y pócimas con las que practicar el bien o el mal a las gentes y bestias. Los paisanos se defendían de éstas diabólicas artes portando en el cinturón una bolsa que estaba llena -por norma general- de plantas aromáticas y con propiedades curativas como el romero o el tomillo. Acudían a las hacedoras de prodigios en busca de desesperado remedio ante cualquier enfermedad. Buen ejemplo de ello dejó descrito Don José de La Grana para erradicar el mal de lombrices.

�Cortote las cocas, cortote todas, cortote las malas, cortote las buenas. Cortote las del renaz, dexame las del arcabaz. Cortote las cocas, ya las txargas ya las cortas. Solo te dexo las del cordal, para tu corazón alimentar�.

Mantenían inquietantes rituales que unificaban con la doctrina cristiana durante el fallecimiento de cualquiera de sus miembros.

�El día del entierro -describe el sacerdote Don José de la Grana- sacan el ataúd por una antojana de la casa, colocan sobre el mismo un jarro de agua bendita y un ramo de laurel, luego un hombre distribuye las limosnas de pan o dinero a los concurrentes y otro coge el ramo, asperga y reza un padre nuestro a la llegada de una o más personas, mientras esté reunida la comitiva cueste lo que cuetes, no sale un difunto de la casa mortuoria sin la religiosa asociación de un sacerdote hasta el templo�.

Al igual que en otras muchas partes del Principado y otras culturas en el resto de España daban gran importancia a los sellos mágicos. Los pentalfas y pentagramas son una estrella de cinco puntas por cinco triángulos cuya base era cada uno de los lados del pentágono formado en su centro, llamados por los vaqueiros como �Pie de Bruja�. Para aquellos hombres, observarla con uno de los vértices hacia arriba era señal de magia positiva y si tenían dos puntas en la misma dirección indicaba que estaba bajo la magia negra o en algún lugar embrujado.



"Recorrer los sinuosos senderos y caminos por donde aquellas gentes peregrinaban desde tiempos inmemoriales, en busca del mejor pasto para sus reses, es realizar un viaje por caminos ancestrales donde an permanecen vivas las leyendas, historias y mitos trasmitidos de generación en generación."
portada VAQUEIROS DE ALZADA: LOS ÚLTIMOS HOMBRES LIBRES



ARQUITECTURA MÁGICA Y SAGRADA

Los amuletos y talismanes estaban muy presentes en su vida cotidiana. Tenían la convicción de que los talismanes -pintados o labrados- con forma de luna o media luna, corazones, estrellas... evitaba del �mal gueyu� (mal de ojo). Incluso las campanas y cencerros que portaba el ganado llevaban conjuros escritos en el metal bajo la fe en que su tintineo no solamente servía para buscar al ganado descarriado sino que, también, alejaba a los duendes y malos espíritus.

En los collares de las reses se podían observar rosáceas talladas contra las tempestades, como protección contra los embrujamientos y mordeduras de animales venenosos. En los grupos de ovejas, la de color negro, gozaba de una protección especial debido a las supuestas capacidades sobrenaturales que tenia para ahuyentar los rayos de las tormentas. Una costumbre muy extendida curiosamente en otros pueblos montañosos como los navarros, aragoneses y catalanes.

En sus asentamientos, en el proceso de sedentarismo que vivieron, la superstición y fe quedó inmortalizada esculpiendo o pintando cruces sobre los portones de las casas, así como en las vigas de madera de los hórreos, puertas de las paneras, en las cerraduras de metal de los portones, paredes de alguna braña así como en las cunas de los niños, no en vano el gran número de mortalidad infantil era achacado a seres diabólicos de origen sobrenatural, etc.

�Grababan con dientes de lobo todo tipo de signos mágicos que les servía de protección contra los malos espíritus y aojamientos�, explicó el investigador Alberto Peña.

Tradiciones paganas que fueron transformándose con la implantación del cristianismo pero que nunca desaparecieron. Una muestra de ello la podemos encontrar en una loseta de piedra con una cruz esculpida y el siguiente texto -rodeado por caracteres cripto-mágicos y una estrella de cinco puntas y ramas de texu (árbol sagrado)- en la Iglesia de San Martín de Salas.

�Con este signo es protegido el hombre piadoso, con este signo es vencido el enemigo�.

El pueblo vaqueiro, que permanecía aislado de la sociedad y falto de doctrina religiosa durante tanto tiempo, no aceptó nunca con buenos ojos cambiar sus tradiciones y simplemente las transformó y adaptó convirtiéndolas en políticamente correctas. A lo largo y ancho de la comarca vaqueira, así como en el resto de Asturias, podemos encontrar pentalfas, espirales, hexalpas, geometría sagrada, fetiche mágico de un culto que parece hoy olvidado.


VAQUEIROS DEL SIGLO XXI

Hoy prácticamente no queda ningún Vaqueiro de Alzada. El vertiginoso desarrollo industrial hizo que fueran asentándose en las brañas de las altas cumbres, como la de La Peral, San Pedro del Puerto, Brañas dŽ Arriba, Brañas dŽ Abaxu, Pertsunes, y cambió las formas de vida a los hombres y mujeres del campo asturiano.

Recorrer los sinuosos senderos y caminos por donde aquellas gentes peregrinaban desde tiempos inmemoriales, en busca del mejor pasto para sus reses, es realizar un viaje por caminos ancestrales donde aún permanecen vivas las leyendas, historias y mitos trasmitidos de generación en generación. Descubrir el ingenio y la capacidad del ser humano para poder sobrevivir únicamente con los productos derivados del ganado y la naturaleza en un mundo que parecía estar orquestado en su contra. Antaño miserables y repudiados, su forma de vida se ha convertido hoy en la máxima expresión cultural de Asturias. Quizás la mejor prueba para que autoridades políticas y culturales preserven las raíces e historia de un pueblo. Como reza un viejo dicho bretón:

�El pasado debe ser una fuente de inspiración y no de imitación, de renovación y no de repetición�.



"El pueblo vaqueiro, que permanecía aislado de la sociedad y falto de doctrina religiosa durante tanto tiempo, no aceptó nunca con buenos ojos cambiar sus tradiciones y simplemente las transformó y adaptó convirtiéndolas en políticamente correctas."
portada VAQUEIROS DE ALZADA: LOS ÚLTIMOS HOMBRES LIBRES


(c) Fotografías: Francisco Contreras Gil

martes, 1 de mayo de 2012

LOS AGOTES

  
  
  
  
Pueblos y razas malditas
Los agotes


Los agotes, ha sido una comunidad discrimanada al menos durante ocho siglos, desde el siglo XII hasta el XX. Su presencia se centra principalmente en el Valle de Baztan (Navarra) y en el barrio arizkundarra de Bozate, aunque también hay constancia de su presencia en el Valle del Roncal (Navarra) y en el Pais Vasco. De hecho se detecta su presencia por el País Vasco francés, Navarra, Guipuzcoa, Béarn, Huesca y Aquitania.

Según algunas fuentes, se les considera gentes de ascendencia goda que despues de la invasión musulmana y franca quedaron aisladas en los Pirineos sin nulo o escaso contacto con otras gentes. El nombre podriá proceder del Bearnes "cas-gots" (perros godos) y por contracción "cagots" y de ahi "got" (godo).

Para otros autores, como J.Altadil, "agote" significa confinado por enfermedad de la boca, y "Bozate" confinado por afonía, o confinamiento de afonícos.

Se les ha llamado: cagots, agots, agotak, gafos, crestias, leprosos, mesilleros, chistones o chistrones, lazdres, mesegueros, gezitas, patarinos, carpinteros, cristianos de San Lazaro, colliberts, gahets, oiseliers ... etc.

Según Pio Baroja eran de, "cara ancha y juanetuda, esqueleto fuerte, pómulos salientes, distancia bicigomática fuerte, grandes ojos azules o verdes claros, algo oblicuos. Cráneo branquicefálo, tez blanca, pálida y pelo castaño o rubio; no se parece en nada al vasco clásico. Es un tipo centro-europeo o del norte. Hay viejos de Bozate que parecen retratos de Durero, de aire germánico. También hay otros de cara más alargada y morena que recuerdan al gitano".

Según Cenat Moncaut "son de cabeza grande, cuerpo raquítico, piernas torsas, bocio, mirada indecisa y apagada, palabra vacilante". Este aspecto lo relaciona con el hambre y la miseria, y la abundancia de agua de las altas montañas que ocasionaria el bocio.

Michel Francisque, los vé descendientes de los godos, con rostro blanco colorado, pelo rubio, ojos azules grisaceos, frente convexa, lóbulo hinchado y redondo, y también sin lóbulo en las orejas. Esta última es una de las caracteristicas más extendidas sobre sus personas para su reconocimiento como agote. Se atribuye esta carencia lobular al hecho de haber nacido de noche.

Otros autores consideran a los agotes como comunidades cátaras huidas de Francia y que se escondieron en los Pirineos para escapar del rey de Francia y del Papa por su disidencia religiosa, lo que motivó un odio profundo hacia estas comunidades. Esta tesis no es muy acertada ya que la cruzada cátara comienza a principios del siglo XIII y la presencia de agotes ya existia con anterioridad.

Investigaciones mas recientes apuntan a que se trataría de una serie de delincuentes fugitivos de leproserías galas que se habrian refugiado en los Pirineos para escapar de la justicia.

Los agotes fueron un pueblo que fue tachado de maldito en la época medieval, fueron discriminados salvajemente por la ignorancia de sus vecinos, desde pueblo maldito, pasando por herejes, descendientes de leprosos, pactos con el diablo e incluso que tenian rabo.

Desde que se tiene constancia de su existencia han sufrido marginación social y religiosa hasta bien entrado el siglo XX.

En su origen maldito, podemos citar como causa principal la lepra, existia la lepra roja (la mortal), la lepra blanca (una afección cutanea, psoriasis tal vez) que se curaba y si no, existia la lepra moral. Según la Biblia, este mal de lepra moral, se recluia en el interior, y se dice que es hereditaria, entonces al pasar de padres a hijos ya no importaba lo demas, eran hereditarios de lepra moral con lo que eso implicaba.

El nombre cagot aparece por primera vez escrito en el Libro de oro de la catedral de Bayona, en el año 1260 (no hay que perder de vista que la quema de los cátaros en Montségur, ocurrió en el año 1244).

Un documento que ha llegado hasta nosotros es una Bula pontificia fechada el 13 de mayo de 1515, en la que se recomienda al Chantre de la catedral de Pamplona el examen de la petición que los agotes elevaron al Papa para que se les tratase como al resto de los fieles. La sentencia eclesiastica en su favor no surtió demasiado efecto en la práctica, como tampoco lo hicieron sendos decretos dictados en 1534 y 1548 por las Cortes de Navarra a favor de este grupo marginado.

En 1673, Pedro de Ursúa (defensor de los agotes) escribió un alegato a favor de alguno de ellos para que se les reconociera como originarios de Baztan.

El 27 de diciembre de 1817 se promulgó una ley por la que se suprimian todas las discriminaciones que existian, y se aprobaba la igualdad de derechos con sus vecinos de Arizkun, Baztan y Navarra.

La mayoría de los registros referentes a los agotes se corresponden con actas de bautismo, defunciones, donde la palabra agote aparece tras el nombre correspondiente, asi como actas matrimoniales, relaciones con el clero y la nobleza y demandas de comunidades agotes, quejandose como ya hemos visto del trato dispensado por el resto de los fieles.

Fueron un pueblo muy odiado, se le atribuian toda clase de males y fechorias, y se llegó al extremo que para distinguirlos se les obligaba a llevar en la espalda, en sitio bien visible, una señal en forma de pie de gato de color rojo o una pata de oca, y tenían que hacer sonar una campanilla o unas tablas que se llamaban cliquetas en su recorrido para avisar de su presencia.

Las caracteristicas fisico-morales que se les atribuian junto con su origen desconocido hicieron de ellos una raza maldita, y como tal fueron recluidos en barrios separados de los demás, no permitiendoles vivir en el pueblo mismo ni mostrar el escudo blasonado en sus fachadas, y mucho menos casarse con los naturales, sino entre ellos mismos. En la iglesia debian ocupar un lugar aparte, en el fondo, a la izquierda, debajo del coro, teniendo una pequeña puerta de acceso exclusiva para ellos (la llamada Agoten Athea). En los actos religiosos, se les trataba con todo tipo de discriminación: no podian acceder a la parte delantera de la iglesia, no pasaban por la pila de agua bendita (solian tener una propia), el monaguillo descendia a recibir su ofrenda, que se apartaba de las demás.

Se les daba la paz con el portapaz puesto al reves y cubierto con un paño. En algunos lugares se pretendia que ni se les diese la paz, sino dejársela en un banco donde ellos la pudieron tomar. No podian ser ordenados sacerdotes.

En Baztan, por ejemplo, no podían sentarse a la misma mesa que los naturales baztaneses, y en la iglesia de Arizkun una verja los separaba de ellos.

No podian cultivar la tierra, ni criar ganado, no podian andar descalzos bajo pena de abraserles las plantas de los pies con un hierro candente, ya que se decia que todo lo que tocabán se contaminaba (de ahi que fuera relativamente corriente que los agotes cojearan). No podian acudir a bailes y fiestas.

Exite un documento de 1597 que dice asi ¡¡ Cállate agote !! Tu opinión cuenta menos que la de un perro. ¡No eres nadie!.

Aun hoy en dia se encuentran lugares con la denominación de fuente de los agotes, barrio de los agotes, calle de los agotes, pues eran obligados a tener sus propias fuentes, barrios, calles e inclusos cementerios.

Sin embargo también hay testimonios a su favor, se decia que tenian alma de músicos, eran los txistularis, tamborileros y bertsolaris de las tierras navarras y destacaron como poetas.

Como todo lo que tocaban lo contaminaban ejercian los oficios de carpintero, sepultureros, canteros ya que entonces se creian que estos materiales no transmitian la enfermedad. Si bien estos oficios los pudieron realizar conforme el paso del tiempo.

En algunos lugares se les obligó a llevar sobre el hombro una pata de oca de color anaranjado.

Hacian también tornillos de prensa, carrocerias, bancos, la parte mecánica de los molinos, elevaron campanas, construyeron naves e hicieron puentes. También hacian las sogas para los ahorcamientos y la gente no agote no querian ser carpinteros por temor a ser confundidos con ellos. No eran pues siervos, gozaban de la protección de la iglesia y de una libertad en términos muy restringidos. Estaban libres de perchas, pero también de derechos vecinales.

Algunos autores suponen que los agotes al realizar trabajos manuales de carpinteria y canteria serian los constructores de muchas iglesias y fortalezas regidas por los templarios, ya que según estos al ser un pueblo maldito y excluido los agotes no hablaban y los conocimientos iniciaticos pasaban de padres a hijos en el mayor secreto. La orden del Temple fue la única orden que tenía una cierta relación con los agotes.

Según Eusebio Bartolome en su libro Nuevo Baztan "lo cierto es que, con la sospecha y el temor a la lepra, se les fue encerrando en un circulo moral y psicológico peor que el sanitario. Los tuvieron por leprosos. Las leyes les sentenciaron como a tales. Y la experiencia nos enseña que, cuando escasea la cultura y abunda la ignorancia, la inteligencia está muy despierta para inventar toda clase de cuentos y fábulas con que cargar las espaldas de los odiados."

Pruebas a su favor de que todo lo que se decia era mentira, es que los agotes no morian de lepra, y eran buenos cristianos que acudian regularmente a misa, por lo que el san benito de que eran herejes o hacian pactos con el diablo era pura fantasia.

Hasta el siglo XIX, en España se exigió la presentación de un certificado de limpieza de sangre, para acceder a la Universidad, entrar en el ejercito, la iglesia o el funcionariado, en el que se hiciera constar que el poseedor del mismo no era judío, musulman, converso o agote. Este certificado en Francia, desapareció con la revolución.
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